sábado, 10 de septiembre de 2011

Vínculo temprano, apego y desarrollo emocional

EL APEGO Y SU IMPORTANCIA EN EL DESARROLLO EMOCIONAL

“Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas tiene un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad que lo  alimenta a valorar y continuar la relación” (John Bowlby)


En la actualidad es muy frecuente escuchar sobre la importancia del vínculo temprano madre - bebe, y de las vicisitudes que esos cuidados tienen en el desarrollo emocional de ese bebé.
Este artículo pretende ampliar sobre este tema para poder comprender y destacar el valor de estos primeros vínculos en el desarrollo de una relación sana de apego.

Pero antes de empezar, ¿qué es el apego?


El apego se define como toda conducta por la cual una persona mantiene o busca proximidad con otra persona considerada como más fuerte.
En el campo del desarrollo infantil, el apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Se caracteriza también por la tendencia a utilizar al cuidador principal como una base segura, desde la cual explorar los entornos desconocidos, y hacia la cual retornar como refugio en momentos de alarma.
Generalmente, tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. El bebé –según está teoría- nace con un repertorio de conductas que tienen como finalidad producir respuestas en los padres. La succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto no serían más que estrategias del bebé para mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación), y utilizar la figura de apego como base de seguridad desde la que explora el mundo.
El apego es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran con respecto a la localización exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares.

¿Cómo estimularlo?

Existen cada vez más estudios en relación a la vida intrauterina y la estimulación prenatal mediante la palabra, la música e incluso el baile, y se considera que ya desde esta etapa el cerebro del bebé está en intensa actividad y desarrollo, percibiendo el ambiente que lo irá a recibir cuando nazca.
Luego, tener al bebé en brazos, mecerlo, acunarlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de niños pequeños, son experiencias de vinculación y provocan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Consecuencias en el desarrollo


Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí la gran importancia de las experiencias de vinculación tempranas para todo el desarrollo del niño.
La Teoría del Apego insiste en lo importante que es para la integración de la personalidad el sistema de cuidados que se brinda en la primera infancia. Que los cuidadores sean capaces también de ser empáticos y de dar respuestas sensibles a las necesidades del pequeño.
La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante.
La conducta del apego es la que ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida, de lo que se desprende su vital importancia.

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